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Viaje al mundo literario narrativo y poético de este escritor a través de toda su obra.



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jueves, 25 de julio de 2013

MEMORIA COLECTIVA V



     Una de las formas de guardar los recuerdos proviene del lenguaje, éste aumenta la amplitud de la memoria. Ciertamente, las convenciones lingüísticas, las palabras que el autor nos presenta tienen un poder evocador y proporcionan el sentido de lo evocado: la memoria depende de su palabra, y en tanto que su palabra sólo es posible en el marco de su sociedad cienaguera, al mismo tiempo, podemos ver que, en la medida que el autor deja de estar en contacto y comunicación con estos, se encuentra en menor capacidad de recordar, porque al alejarse del grupo o de la colectividad se aleja del lenguaje que posibilita narrar lo acontecido tiempo atrás, de ahí que sea tan importante que regrese a Ciénaga después de tantos años para rememorar su infancia y todos los hechos acontecidos a partir de observar el patio de su casa, las ventanas, los paisajes, las calles y, en fin, todo lo que hizo parte de su vida años atrás. 

En una íntima forma de silencio que se sentía gemir bajo las altas sombras de los árboles, volvieran de los ayeres sin regreso, del pasado expectante y de los arenales donde resuena el viento del destino a la tierra del atardecer, a nosotros, al sol menesteroso del presente, las memorias perdidas en el país del mañana, el rojo de oro de los sueños, las hojas de nervaduras negras del olvido, a prepararle un nuevo comienzo a la esperanza. 

- CRESPO, José M. (1987). Largo ha sido este día. Bogotá:Plaza y Janes, p. 73.

lunes, 26 de diciembre de 2011

Un diciembre en la vieja Ciénaga

"evocaban los diciembres en que a la sombra de lo higuerotes, las ceibas y los caracolíes donde los arrendajos entretejían esos nidos que colgaban lo mismo que faroles oscuros de las ramas, se improvisaban parrandas a punta de acordeones, tambores y ron blanco, esos años perdidos en que las gentes de Ciénaga cruzaban cardenalitos púrpuras pero mudos con canarios de un amarillo suave y en los patios cundidos de parrales y de rosalabanas se sentían unos trinos y gorgoteos parecidos a chorritos de agua nueva y los forasteros preguntaban dónde se conseguían esos pájaros rojos, y lo mismo que unos niños que se quedaran mirando la estrella de los deseos, hablaban de una esfera de diamante sumergida en una gruta marina de las islas donde dormía la primera pareja que hacía miles de lunas había salido de Jamaica, y de los ríos que a la vista de los propios cienagueros se habían ido perdiendo en los arenales y sus conciencias estaban en silencio pero en actividad como los bosques mientras la sombra de los montes los apretaba lo mismo que un luto espeso y entre las amalgamas de los sueños se iban bebiendo a pico una botella porque sólo embocando Ron Caña eran capaces de resistir la larga travesía de la noche llena de presagios malos, de susurros y de aromas suficientes para partir el alma y enrarecer los minutos que avanzaban hacia la luz azul y extraña de la madrugada por el aire que iba convirtiéndose en brisa." (25).