Trabajo de investigación sobre la obra en prosa del escritor colombiano José Manuel Crespo
Bienvenidos
Viaje al mundo literario narrativo y poético de este escritor a través de toda su obra.
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domingo, 17 de mayo de 2020
martes, 8 de octubre de 2013
TIEMPO XIII
Ricoeur (1999:79) afirma que “Hay que poseer un
saber teórico previo sobre las costumbres de quien ha dejado una huella y un
saber práctico sobre el arte de descifrarla”. En este sentido Crespo
demuestra tener tanto ese saber teórico como el práctico de las huellas dejadas
y aprehendidas por todo lo que le ha rodeado. El tiempo en su obra se desplaza
a asociaciones y memorias en donde su yo consciente
permanece al tanto de los objetos que alimentan sus cogniciones (la gota que
cae, la declinación del sol, el color de los atardeceres). Los objetos, las
palabras permanecen potencialmente distintos pero entonces su acto mental
estalla en relaciones de huellas y las palabras se convierten en objetos y
viceversa. Los momentos consiguen una existencia propia combinando tanto los
mundos físico y mental y sumiendo al yo
en reconocimientos breves, largos, dinámicos y estáticos. Sus momentos perduran
en el tiempo. El tiempo va y viene a su antojo:
En
ese mundo sin tiempo era el reflejo de las auroras y los atardeceres lo que nos
iba envejeciendo y matando […]. Ciertas noches las brisas nos traían una
tibieza extraña. Era como si el tiempo y sus minutos vinieran desde unas islas
tan luminosas que los tesoros no tenían donde esconderse. Tibia, la luna del
verano resplandecía en el sauce blanco. La vida (eso es lo que me gustaría creer
y eso fue lo que creí en un tiempo) era una realidad que podía llegar a ser un sueño.
(136)
Ricoeur, P. (1999). La lectura del tiempo pasado: Memoria y Olvido. Madrid: Universidad
Autónoma de Madrid.
Crespo, J. (1987). Largo ha sido este día. Bogotá: Plaza y Janés.
miércoles, 7 de agosto de 2013
MEMORIA COLECTIVA IX
Como
lo afirma J. Pozuelo:
La forma autobiográfica se verá directamente
afectada por la dialéctica memoria/olvido que suscita la ambivalencia de la
escritura como condición de ambas, para determinar el eje de discusión en la
lucha que el género autobiográfico sostiene con esta doble condición de la
escritura: ser memoria y ser olvido.
(Pozuelo, J. (2006). De la autobiografía. Teoría y estilos. Barcelona: Crítica, p.75)
Para este autor, la autobiografía no es
otra cosa que un modelo de combatir, de limitar, de atemperar el olvido de la
escritura. Si la memoria quiere perdurar, no caer en el olvido, requiere
comunicarse para tener receptores que se interesen en perpetuar ciertos
acontecimientos que permitan reconocerse en ellos. Es la misma reflexión que
manifiesta Paul Ricoeur y por ello habla de ‘memoria declarativa’, puesto que
ésta alude siempre a algo: “Decir que nos acordamos de algo, es declarar que
hemos visto, escuchado, sabido o aprehendido algo, y esta memoria declarativa
se expresa en el lenguaje de todos, insertándose, al mismo tiempo, en la
memoria colectiva” (Ricoeur, P. (1999). La lectura del tiempo pasado: Memoria y olvido. Madrid: Universidad Autónoma de Madrid, p. 27).
Por último, es importante, agregar que la memoria de Crespo afirma
cierta influencia de algunos autores en aspectos como el manejo del tiempo, el
subjetivismo y la evocación de recuerdos. En la entrevista que le realicé,
expone que hubo influencia, por ejemplo, de Virginia Woolf, por medio del texto
Las olas, libro en el cual encontró
estar a un paso del vacío ya que cuando lo leyó se sintió interpretado; de
Marcel Proust, admiró la evocación larga y el detalle en sus descripciones; y, de
Albert Camus, la profundidad en los cuestionamientos sociales y conflictos del
ser humano, todo ello comprobable en su autobiografía. “Es el
momento en que regresan los fantasmas, las neblinas, los olvidados sueños.” (Crespo,
J. (1987). Largo ha sido este día. Bogotá: Plaza y Janes, p. 237)
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