Trabajo de investigación sobre la obra en prosa del escritor colombiano José Manuel Crespo
Bienvenidos
Viaje al mundo literario narrativo y poético de este escritor a través de toda su obra.
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domingo, 17 de mayo de 2020
sábado, 26 de octubre de 2013
EL TIEMPO XVII
Para terminar, un elemento necesario es el
carácter religioso que le da a la misma autobiografía en cuanto a la
composición del tiempo. Según Crespo, el mundo del origen en el génesis se da
al comienzo del atardecer, va de la tarde a la mañana. Tarde y mañana el primer
día, y así sucesivamente los otros seis días, no venimos de la noche porque
siendo así vendríamos de las tinieblas, y esto lo podemos corroborar en la
Biblia, en el libro de Génesis, capitulo 1, versículos del 1- 31. El atardecer,
por tanto, tiene elementos de significado espiritual, hay simbología religiosa:
y hubo tarde y mañana, la creación comienza en el atardecer; el hombre empieza
en el atardecer y no en tinieblas. Por esta razón, Crespo durante el atardecer
y las horas del crepúsculo, consigue la tenuidad deseada y tiene más conciencia
de su ser autentico, de ahí, que su autobiografía empiece en un atardecer y
termine cuando el día está terminando, porque para él todos los momentos más
bellos están con la luz: “Recuerdo que en ese tiempo imaginaba que todas las
cosas que importaban ocurrían en los atardeceres” (p.67).
CRESPO, José Manuel. (1987). Largo ha sido este día. Bogotá: Plaza y Janés.
miércoles, 23 de octubre de 2013
EL TIEMPO XVI
La imaginería
poética de Crespo (1987), evoca intersecciones significativas de la mente, objetos y asociaciones
para retratar los diferentes estados de conocimiento a través de los cuales son
creados momentos en el tiempo:
El tiempo se
hacía lento. Cada minuto se iba madurando en la humedad de los helechos y entre
la carne oscura de las uvas. Un tiempo extraño (un tiempo que casi podía verse
lo mismo que los anillos, vetas y colores del tronco de un roble talado) venía
como un pájaro de humo penetrando en las redes del tiempo habitual de cada día,
pasaba, se hacía presente en el silencio de la temperatura recordando ese
aullido sofocado que se sentía latir en lo profundo de los sones de santería de
los negros. Quién lo hubiera creído: había otro tiempo gimiendo por debajo de
la monótona música de las horas con un ansia de bestias apareándose que le
ponía la carne de gallo a las violetas. Mi sombra lo sabía. Lo había visto en
los crímenes, las fugas y las persecuciones por los pasillos y escaleras de las
mansiones podridas de los sueños. El tiempo se hacía rumor, un aire denso.
(p.197)
Se abandona tan completamente a su tema y
a su papel de poeta abierto a todas las sensaciones, que corre el riesgo de la
desintegración del yo y vive en un
mundo atemporal, saltando constantemente de un tiempo o lugar a otro. Los espacios, ambientes y objetos con los que se encuentra y
llaman su atención, son conocidos por el lector a través de descripciones y
comparaciones en las que el pasado vivido y recordado es visto como el tiempo
ideal. “Tal vez se preguntaría por qué sería que nada en este mundo duraba ni
permanecía y qué sería lo que tendría que hacer un hombre para fijar en lo
inmóvil todo lo que ese viento que cruza las extensiones del tiempo le arrebata
[…]” (p.49).
CRESPO, José Manuel. (1987). Largo ha sido este día. Bogotá: Plaza y Janés.
viernes, 18 de octubre de 2013
EL TIEMPO XV
La importancia de la sensibilidad en Crespo (1987) reside
en la capacidad de fundir todos los aparentemente desemejantes elementos
temporales en un presente total. El concepto de eterno presente está
íntimamente ligado a la identificación del tiempo con nuestra conciencia,
identificación que se deriva del procedimiento de recreación interior:
Todo
el ayer, toda la sombra, todo el recuerdo se le iba disolviendo en la agonía
del instante y meditando en que lo ideal sería recrear el pasado sin que fuera
necesario imaginarlo y sin tener que devolverse ni un minuto por la línea del
tiempo, terminaba sintiendo por su vana memoria ese aborrecimiento que desde
niño sintiera […]. (p143)
Por esto, también, describe momentos en el
que se encuentran relaciones de su mente con multitud de hechos, pero los
hechos no pertenecen al momento debido al mismo manejo que da al tiempo y al
espacio. Esos momentos descritos en el tiempo, son una combinación de
pensamientos, sensaciones, aprehensiones, voces:
Alguna vez, en
una de esas horas en las que sin quererlo nos vamos sumergiendo en nuestros
propios hondones y en metáfora y enigma quedamos suspendidos de los susurros de
la noche y nuestro ser parece irse esfumando en uno de esos silencios en que
hasta el susurro del tiempo se hace quietud oscura, vi venírseme encima la
eternidad de mis ayeres, sentí en el agua de ceniza en la que se bañaban los
animales enlunados la estampidas de los toros ciegos del tiempo lanzándose
contra ese soplo fugaz que es el presente y recordé lo que me dijo mi padre
cuando de pronto […]. (55)
CRESPO, José Manuel. (1987). Largo ha sido este día. Bogotá: Plaza y Janés.
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