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Viaje al mundo literario narrativo y poético de este escritor a través de toda su obra.



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sábado, 21 de septiembre de 2013

EL TIEMPO IX




     Otro aspecto de la frecuencia (Genette, 1989:198) es el de la anacronía interna (la de la unidad sintética) y la diacronía externa (la de la serie real) y de sus posibles interferencias. Todas estas evolucionan en cierto modo por grados iterativos con el empleo de ‘desde’ ‘entonces’, ‘desde ahora’, que crean una sucesión de estados, sustituidos unos por otros: “que vistos desde la turbia monotonía del presente  […] (Crespo, 1987:204), “Se supo que desde los días en que Toribio Montes […]” (p.211); “y por esos caminos donde ahora relinchaban alazanes tostados pasaban españoles […]” (p.227), “Ahora es una casona desolada donde apenas […]” (p.7); “que habitaban la tierra desde los días en que el diablo era un alma […]” (p.16), “En una de ventanas amarillas vivía desde los tiempos del cometa una mujer […]” (p.47).
     Con respecto a la alternancia y las transiciones, otros aspectos de la frecuencia, G. Genette plantea que hacen relación a las iteraciones anteriormente expuestas y los complejos análisis que de ellas se pueden derivar sobre todo con el uso de los tiempos verbales, como los imperfectos: “y esas las ocasiones en que volvíamos a evocar esa tarde de enero en que Marina […] (p.39). La mayoría de la expresión escrita en la autobiografía está dada en tiempo pasado, pero también encontramos construcciones en gerundio, que dan un carácter durativo a las acciones que describe:

En esas madrugadas en que unos pájaros ciegos iban encendiendo en las ramas las lamparitas de sus cantos y los copos de viento pasaban por la sombra caliente desatando en las hojas del tamarindo y de los mirtos ese olor lleno de desasosiego que nos tocaba la carne y nos hacía sentir que todo en el mundo y en la noche era opaco, era irreal, era frágil y […]. (29)

     Usa un presente perfecto que, por una parte expresa la acción como cerrada, pero, a la vez, como reciente, el mismo título de la autobiografía lo está expresando: Largo ha sido este día. Aparece el condicional, que indica gramatical y semánticamente la expresión de un deseo que no se puede consumar: “Afuera, entre las ramas de los tamarindos, la noche haría nacer más de una luna. Mi mundo no sería jamás el mismo.” (p.112). 

Crespo, J. (1987). Largo ha sido este día. Bogotá: Plaza y Janes.

Genette, G. (1989). Figuras III. Barcelona: Lumen.

martes, 4 de enero de 2011

El tiempo como recuerdo y memoria

Vale la pena señalar el manejo del tiempo como uno de los elementos más importantes de la obra de José Manuel Crespo. Veamos algunas citas textuales que hacen relación a este elemento en su autobiografía, Largo ha sido este día. Todas son tan inspiradoras, tan bellas, tan perfectas...

"Era tarde. Por instantes la luz iba volviendo casi a soplos en la brisita fría que no lograba liberarse del olor del salitre y que agitaba las sombras y las enredaderas en esa hora en que el mar incendiaba la tierra y la tierra incendiaba la opaca sombra de las orillas." (P. 195)

"El tiempo se hacía lento. Cada minuto se iba madurando en la humedad de los helechos y entre la carne oscura de las uvas. Un tiempo extraño (un tiempo que casi podía verse lo mismo que los anillos, vetas y colores del tronco de un roble talado) venía como un pájaro de humo penetrando en las redes del tiempo habitual de cada día, pasaba, se hacia presente en el silencio de la temperatura recordando ese aullido sofocado que se sentía latir en lo profundo de los sones de santería de los negros. Quién lo hubiera creído: había otro tiempo gimiendo por debajo de la monótona música de las horas con un ansia de bestias apareándose que le ponía la carne de gallo a las violetas. Mi sombra lo sabía. Lo había visto en los crímenes, las fugas y las persecuciones por los pasillos y escaleras de las mansiones podridas de los sueños. El tiempo se hacía rumor, un aire denso." (P. 197)

"Vi cómo ese momento se cruzaba conmigo y se perdía para siempre en el pasado. Me vi a mí mismo viendo aquel instante y tratando de grabarme el silencioso atardecer en la memoria para pasado el tiempo compararlo con los atardeceres del mañana. Todo era cotidiano: la brisa en las cortinas, los quejidos a rachas de los canarios asustados, las mandarinas en el plato." (p. 205)