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Viaje al mundo literario narrativo y poético de este escritor a través de toda su obra.



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miércoles, 13 de enero de 2016

Obra: "Considéralo un sueño"




    


Narración que sobresale no sólo por su lenguaje sino precisamente por su magistral desarrollo en cuanto a la reflexión que hace sobre la vida, el sueño, la realidad, y el destino del autor en la ciudad de Bogotá. Una ciudad real en la que es preferible tener una imagen de ensoñación para poder soportar la búsqueda permanente de nuevos horizontes. Aquí la ciudad ya no es un conjunto de calles y semáforos, la ciudad es un texto vivido donde hay sujetos, objetos vivientes. Hay una descripción de lo que son las grandes urbes, lo que implica el gentío, el ruido, los muros.

Expone personajes que reflejan las diferentes ideologías de la época (década de los cincuenta, comienzos de los sesenta), voces que dejan traslucir su inconformismo y cuestionamiento de la existencia humana.

En esta obra hay manejo de un tiempo narrativo que va del presente al pasado o lo contrario, dejando huella en el texto de los hechos histórico-sociales acontecidos en estas décadas. Son tantos los acechos de la ciudad y de él mismo, que su mirada, sin poder asirse a ningún ámbito concreto, retorna a sus recuerdos y revela un estado desgarrado de su espíritu. Es una narración en la que están expuestos lo urbano y el mundo interior; y en palabras del mismo escritor, es una obra en donde hay una carga densa de ideología que parece a veces más un ensayo largo que otro tipo de narración.

 
CRESPO, José Manuel. (1998). Considéralo un sueño. Bogotá: Magisterio.

sábado, 26 de octubre de 2013

EL TIEMPO XVII



     Para terminar, un elemento necesario es el carácter religioso que le da a la misma autobiografía en cuanto a la composición del tiempo. Según Crespo, el mundo del origen en el génesis se da al comienzo del atardecer, va de la tarde a la mañana. Tarde y mañana el primer día, y así sucesivamente los otros seis días, no venimos de la noche porque siendo así vendríamos de las tinieblas, y esto lo podemos corroborar en la Biblia, en el libro de Génesis, capitulo 1, versículos del 1- 31. El atardecer, por tanto, tiene elementos de significado espiritual, hay simbología religiosa: y hubo tarde y mañana, la creación comienza en el atardecer; el hombre empieza en el atardecer y no en tinieblas. Por esta razón, Crespo durante el atardecer y las horas del crepúsculo, consigue la tenuidad deseada y tiene más conciencia de su ser autentico, de ahí, que su autobiografía empiece en un atardecer y termine cuando el día está terminando, porque para él todos los momentos más bellos están con la luz: “Recuerdo que en ese tiempo imaginaba que todas las cosas que importaban ocurrían en los atardeceres” (p.67).


CRESPO, José Manuel. (1987). Largo ha sido este día. Bogotá: Plaza y Janés.