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Viaje al mundo literario narrativo y poético de este escritor a través de toda su obra.



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miércoles, 23 de octubre de 2013

EL TIEMPO XVI



     La imaginería poética de Crespo (1987), evoca intersecciones significativas de la mente, objetos y asociaciones para retratar los diferentes estados de conocimiento a través de los cuales son creados momentos en el tiempo: 

El tiempo se hacía lento. Cada minuto se iba madurando en la humedad de los helechos y entre la carne oscura de las uvas. Un tiempo extraño (un tiempo que casi podía verse lo mismo que los anillos, vetas y colores del tronco de un roble talado) venía como un pájaro de humo penetrando en las redes del tiempo habitual de cada día, pasaba, se hacía presente en el silencio de la temperatura recordando ese aullido sofocado que se sentía latir en lo profundo de los sones de santería de los negros. Quién lo hubiera creído: había otro tiempo gimiendo por debajo de la monótona música de las horas con un ansia de bestias apareándose que le ponía la carne de gallo a las violetas. Mi sombra lo sabía. Lo había visto en los crímenes, las fugas y las persecuciones por los pasillos y escaleras de las mansiones podridas de los sueños. El tiempo se hacía rumor, un aire denso. (p.197)

     Se abandona tan completamente a su tema y a su papel de poeta abierto a todas las sensaciones, que corre el riesgo de la desintegración del yo y vive en un mundo atemporal, saltando constantemente de un tiempo o lugar a otro. Los espacios, ambientes y objetos con los que se encuentra y llaman su atención, son conocidos por el lector a través de descripciones y comparaciones en las que el pasado vivido y recordado es visto como el tiempo ideal. “Tal vez se preguntaría por qué sería que nada en este mundo duraba ni permanecía y qué sería lo que tendría que hacer un hombre para fijar en lo inmóvil todo lo que ese viento que cruza las extensiones del tiempo le arrebata […]” (p.49).


CRESPO, José Manuel. (1987). Largo ha sido este día. Bogotá: Plaza y Janés.
 

sábado, 21 de septiembre de 2013

EL TIEMPO IX




     Otro aspecto de la frecuencia (Genette, 1989:198) es el de la anacronía interna (la de la unidad sintética) y la diacronía externa (la de la serie real) y de sus posibles interferencias. Todas estas evolucionan en cierto modo por grados iterativos con el empleo de ‘desde’ ‘entonces’, ‘desde ahora’, que crean una sucesión de estados, sustituidos unos por otros: “que vistos desde la turbia monotonía del presente  […] (Crespo, 1987:204), “Se supo que desde los días en que Toribio Montes […]” (p.211); “y por esos caminos donde ahora relinchaban alazanes tostados pasaban españoles […]” (p.227), “Ahora es una casona desolada donde apenas […]” (p.7); “que habitaban la tierra desde los días en que el diablo era un alma […]” (p.16), “En una de ventanas amarillas vivía desde los tiempos del cometa una mujer […]” (p.47).
     Con respecto a la alternancia y las transiciones, otros aspectos de la frecuencia, G. Genette plantea que hacen relación a las iteraciones anteriormente expuestas y los complejos análisis que de ellas se pueden derivar sobre todo con el uso de los tiempos verbales, como los imperfectos: “y esas las ocasiones en que volvíamos a evocar esa tarde de enero en que Marina […] (p.39). La mayoría de la expresión escrita en la autobiografía está dada en tiempo pasado, pero también encontramos construcciones en gerundio, que dan un carácter durativo a las acciones que describe:

En esas madrugadas en que unos pájaros ciegos iban encendiendo en las ramas las lamparitas de sus cantos y los copos de viento pasaban por la sombra caliente desatando en las hojas del tamarindo y de los mirtos ese olor lleno de desasosiego que nos tocaba la carne y nos hacía sentir que todo en el mundo y en la noche era opaco, era irreal, era frágil y […]. (29)

     Usa un presente perfecto que, por una parte expresa la acción como cerrada, pero, a la vez, como reciente, el mismo título de la autobiografía lo está expresando: Largo ha sido este día. Aparece el condicional, que indica gramatical y semánticamente la expresión de un deseo que no se puede consumar: “Afuera, entre las ramas de los tamarindos, la noche haría nacer más de una luna. Mi mundo no sería jamás el mismo.” (p.112). 

Crespo, J. (1987). Largo ha sido este día. Bogotá: Plaza y Janes.

Genette, G. (1989). Figuras III. Barcelona: Lumen.

miércoles, 7 de agosto de 2013

MEMORIA COLECTIVA IX



        Como lo afirma J. Pozuelo:

La forma autobiográfica se verá directamente afectada por la dialéctica memoria/olvido que suscita la ambivalencia de la escritura como condición de ambas, para determinar el eje de discusión en la lucha que el género autobiográfico sostiene con esta doble condición de la escritura: ser memoria y ser olvido. 
(Pozuelo, J. (2006). De la autobiografía. Teoría y estilos. Barcelona: Crítica, p.75) 

     Para este autor, la autobiografía no es otra cosa que un modelo de combatir, de limitar, de atemperar el olvido de la escritura. Si la memoria quiere perdurar, no caer en el olvido, requiere comunicarse para tener receptores que se interesen en perpetuar ciertos acontecimientos que permitan reconocerse en ellos. Es la misma reflexión que manifiesta Paul Ricoeur y por ello habla de ‘memoria declarativa’, puesto que ésta alude siempre a algo: “Decir que nos acordamos de algo, es declarar que hemos visto, escuchado, sabido o aprehendido algo, y esta memoria declarativa se expresa en el lenguaje de todos, insertándose, al mismo tiempo, en la memoria colectiva” (Ricoeur, P. (1999). La lectura del tiempo pasado: Memoria y olvido. Madrid: Universidad Autónoma de Madrid, p. 27).

     Por último, es importante, agregar que la memoria de Crespo afirma cierta influencia de algunos autores en aspectos como el manejo del tiempo, el subjetivismo y la evocación de recuerdos. En la entrevista que le realicé, expone que hubo influencia, por ejemplo, de Virginia Woolf, por medio del texto Las olas, libro en el cual encontró estar a un paso del vacío ya que cuando lo leyó se sintió interpretado; de Marcel Proust, admiró la evocación larga y el detalle en sus descripciones; y, de Albert Camus, la profundidad en los cuestionamientos sociales y conflictos del ser humano, todo ello comprobable en su autobiografía. “Es el momento en que regresan los fantasmas, las neblinas, los olvidados sueños.” (Crespo, J. (1987). Largo ha sido este día. Bogotá: Plaza y Janes, p. 237)