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Viaje al mundo literario narrativo y poético de este escritor a través de toda su obra.



domingo, 28 de julio de 2013

MEMORIA COLECTIVA VI



     En palabras de M. Augé:

En cada nivel del relato, el autor-personaje está implicado de modo individual y a la vez colectivo: está implicado de modo individual pues la pluralidad de relatos en los que interviene afecta a cada uno de ellos (no vemos un partido de fútbol con el mismo placer si nos acaban de informar de la amenaza de un despido laboral), y el relato de una vida, además, no es el resultado de una superposición de relatos sino algo que impregna a todos ellos con un rasgo original, idiosincrásico; y está implicado colectivamente, pues, por muy solitario que pueda ser el recorrido, estará por lo menos perseguido por la presencia de otro, bajo la forma de lamento o de nostalgia; de tal modo que, de manera diferente pero siempre marcada, la presencia de otro o de otros es tan evidente a nivel del relato más intimo como lo es la del individuo singular al nivel más global del relato plural y colectivo. (1998:51)

     La individualidad crespiana se sume en lo colectivo, sus amigos, familia, clase o gente allegada, por ello no hay recuerdo estrictamente individual, todo está conectado. Puede, asimismo, observarse que el cómo recuerda es social: cómo se fija su experiencia y cómo es reconstruida en forma de recuerdo. Por lo demás, la vivencia de la gente no se presenta de forma aislada práctica y comunicativamente, sino que se comparte el mundo con otros, hay participación: de esta forma, para esta visión, Crespo va generando, a lo largo del tiempo, un pasado significativo, siempre abierto a reelaboraciones atentas a las solicitudes del presente. Las memorias individuales son parte de las colectivas, son memorias de memorias relacionadas comunicativamente. 


AUGÉ, Marc. (1998). Las formas del olvido. Barcelona: Geodisa.

jueves, 25 de julio de 2013

MEMORIA COLECTIVA V



     Una de las formas de guardar los recuerdos proviene del lenguaje, éste aumenta la amplitud de la memoria. Ciertamente, las convenciones lingüísticas, las palabras que el autor nos presenta tienen un poder evocador y proporcionan el sentido de lo evocado: la memoria depende de su palabra, y en tanto que su palabra sólo es posible en el marco de su sociedad cienaguera, al mismo tiempo, podemos ver que, en la medida que el autor deja de estar en contacto y comunicación con estos, se encuentra en menor capacidad de recordar, porque al alejarse del grupo o de la colectividad se aleja del lenguaje que posibilita narrar lo acontecido tiempo atrás, de ahí que sea tan importante que regrese a Ciénaga después de tantos años para rememorar su infancia y todos los hechos acontecidos a partir de observar el patio de su casa, las ventanas, los paisajes, las calles y, en fin, todo lo que hizo parte de su vida años atrás. 

En una íntima forma de silencio que se sentía gemir bajo las altas sombras de los árboles, volvieran de los ayeres sin regreso, del pasado expectante y de los arenales donde resuena el viento del destino a la tierra del atardecer, a nosotros, al sol menesteroso del presente, las memorias perdidas en el país del mañana, el rojo de oro de los sueños, las hojas de nervaduras negras del olvido, a prepararle un nuevo comienzo a la esperanza. 

- CRESPO, José M. (1987). Largo ha sido este día. Bogotá:Plaza y Janes, p. 73.

jueves, 18 de julio de 2013

MEMORIA COLECTIVA IV



     Karl Kohut[1], en su escrito “Literatura y memoria” retoma los planteamientos de P. Ricoeur y del sociólogo M. Halbwachs para desarrollar sus ideas: con P. Ricoeur llega a la noción de que la memoria esta intrínsecamente ligada a la noción del tiempo y, que el presente histórico constituye el punto de referencia para la memoria; con M. Halbwachs introduce elementos como el carácter polifacético de la memoria: la memoria colectiva. Todos los autores antes mencionados llegan a la conclusión de que la memoria se edifica y comunica sobre todo con lenguaje y por él se posibilita y, que la memoria no es solamente individual sino también colectiva.
     En la autobiografía de Crespo es interesante observar sus reflexiones sobre las estrategias de sus personajes (los cienagueros) en cuanto a la aprehensión de determinados elementos de su cultura, centrándose en las formas de transmisión de los aspectos culturales y simbólicos, estrategias que constituyen instancias claves para la reproducción cultural y, a mi entender, en la cristalización de lugares de la memoria colectiva y de la identidad individual. La memoria es elaborada, reproducida y resignificada con el fin de generar conocimientos de su pasado. La presencia de esta memoria colectiva se trasluce en las prácticas y voces de Crespo que es quien la recrea, por lo que observar las manifestaciones de la cultura y la actualización de la memoria efectuada mediante la oralidad, permiten el abordaje de la misma. En efecto, el recurso a la historia oral que toma Crespo es fundamental, ya que el “testimonio oral” aparece como un documento histórico que tiende a colocar a la estructura de la mentalidad individual en el horizonte de una historia social vivida permitiéndonos conocer la historia del grupo desde la cotidianidad del sujeto. Considero que esta óptica es aplicable para analizar las huellas, los lugares de construcción y esencias de la memoria del autor:

También en mi memoria proliferan esos solares hoscos, esas pausas, esos predios baldíos: son infinitas las lagunas que tengo que rodear en el intento de arrancarle algunas uvas al racimito cienaguero. A veces uno se acuerda de una barca pero no de sus dueños; revive una voz pero no el rostro; recuerda una palabra pero no a quien la dijo. 
-Crespo, José M. (1987) Largo ha sido este día. Bogotá: Plaza y Janes. p. 19

lunes, 15 de julio de 2013

MEMORIA COLECTIVA III



     Lo que se viene planteando no nos remite sólo a la relación entre la memoria y el olvido, sino también a la del recuerdo y las formas de la amnesia social, ya que como en la Biblia Hebrea, el olvido, reverso de la memoria, es siempre negativo; es el pecado cardinal del que se derivaran todos los demás. El olvido en el sentido colectivo aparece cuando ciertos grupos humanos no logran –voluntaria o pasivamente, por rechazo, indiferencia o indolencia – transmitir a la posteridad lo que estos constituyen ejes fundamentales de la construcción de identidades, tanto en lo individual como en lo colectivo. La producción y reproducción de la memoria supone pensar en un cuerpo colectivo, intersubjetivo, producto de un complejo entramado social que se desenvuelve en el tiempo y que se torna como posible en la medida que exista un proceso dialógico, que permita la constitución de un conocimiento compartido, entre generaciones, de los sucesos pasados. Si partimos de la noción de memoria colectiva como una construcción social resultante de determinadas relaciones sociales entre grupos, debemos contemplar el carácter transitorio y modificable de la misma. La memoria social en Crespo, respecto del pasado analizado, toca varios puntos centrales, a saber, por un lado el deber de la memoria frente al olvido, al silencio y a la construcción de su vida a partir de aspectos externos como lo es Ciénaga y su cultura. Si bien no podemos dejar de destacar el carácter plural que tiene el recuerdo, sin embargo, cabe advertir que la memoria social-colectiva, en tanto objeto del mundo social, se encuentra atravesada por diferentes interpretaciones subjetivas de Crespo que buscan resignificar lo social.