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Viaje al mundo literario narrativo y poético de este escritor a través de toda su obra.



viernes, 2 de agosto de 2013

MEMORIA COLECTIVA VII



      Uno de los procesos que mantiene a la memoria colectiva, como lo he dicho en anteriores publicaciones, es el lenguaje, la comunicación. La comunicación es expresión, interpretación y memoria de experiencias que permite conferir lo vivaz de lo ocurrido tiempo atrás. La memoria logra que el pasado esté en el presente o, más exactamente, que eventos del pasado tengan determinados significados en el presente. Tales significados se confeccionan, socialmente y mediante el lenguaje. Y éste constituye al pensamiento. Consiguientemente, si se quieren mantener los recuerdos hay que pensarlos o expresarlos. Recuerdos que no se piensan o se comunican tienden a perderse. Se vuelven olvido social. Y la sociedad, comunicativamente hablando, se achica, se encoge, porque entonces su pasado se ve empobrecido. Se piensa y se habla menos sobre su pretérito. Así vista, la memoria conforma el pensamiento de la sociedad. Una amplia memoria es pensamiento vasto y lenguaje extenso. Una memoria empobrecida es pensamiento corto y lenguaje diluido. 


Las muy complejas y diversas relaciones que el binomio memoria/olvido contrae cuando aparece un tercer término: la escritura, pues es ésta la que conjura las posibilidades de tal relación. Solamente la tesitura de escribir, de imponer ese orden o de trazar ese istmo, puede explicar las orillas que separa y al mismo tiempo vincula. (Pozuelo, 2006:72). 

     Entre menos versiones sobre acontecimientos del pasado confluyan en el presente menos plural y vivencial es ese pasado. Menos significados se ponen en juego y por tanto menos discursos. Y a la inversa, entre más se hable sobre temas pretéritos, más amplio, plural y significativo es ese pasado. Recordamos perfectamente bien lo que nos afecta emocionalmente, hay confianza en la memoria y si ésta se expresa es también una forma del pensamiento social, el cual no es nada abstracto, puesto que cuando las ideas de la sociedad pertenecen al presente, y el presente se manifiesta por medio de ellas, tales ideas se encarnan en personas o grupos. 


POZUELO, J. (2006). De la autobiografía. Teoría y estilos. Barcelona: Crítica.
 


domingo, 28 de julio de 2013

MEMORIA COLECTIVA VI



     En palabras de M. Augé:

En cada nivel del relato, el autor-personaje está implicado de modo individual y a la vez colectivo: está implicado de modo individual pues la pluralidad de relatos en los que interviene afecta a cada uno de ellos (no vemos un partido de fútbol con el mismo placer si nos acaban de informar de la amenaza de un despido laboral), y el relato de una vida, además, no es el resultado de una superposición de relatos sino algo que impregna a todos ellos con un rasgo original, idiosincrásico; y está implicado colectivamente, pues, por muy solitario que pueda ser el recorrido, estará por lo menos perseguido por la presencia de otro, bajo la forma de lamento o de nostalgia; de tal modo que, de manera diferente pero siempre marcada, la presencia de otro o de otros es tan evidente a nivel del relato más intimo como lo es la del individuo singular al nivel más global del relato plural y colectivo. (1998:51)

     La individualidad crespiana se sume en lo colectivo, sus amigos, familia, clase o gente allegada, por ello no hay recuerdo estrictamente individual, todo está conectado. Puede, asimismo, observarse que el cómo recuerda es social: cómo se fija su experiencia y cómo es reconstruida en forma de recuerdo. Por lo demás, la vivencia de la gente no se presenta de forma aislada práctica y comunicativamente, sino que se comparte el mundo con otros, hay participación: de esta forma, para esta visión, Crespo va generando, a lo largo del tiempo, un pasado significativo, siempre abierto a reelaboraciones atentas a las solicitudes del presente. Las memorias individuales son parte de las colectivas, son memorias de memorias relacionadas comunicativamente. 


AUGÉ, Marc. (1998). Las formas del olvido. Barcelona: Geodisa.

jueves, 25 de julio de 2013

MEMORIA COLECTIVA V



     Una de las formas de guardar los recuerdos proviene del lenguaje, éste aumenta la amplitud de la memoria. Ciertamente, las convenciones lingüísticas, las palabras que el autor nos presenta tienen un poder evocador y proporcionan el sentido de lo evocado: la memoria depende de su palabra, y en tanto que su palabra sólo es posible en el marco de su sociedad cienaguera, al mismo tiempo, podemos ver que, en la medida que el autor deja de estar en contacto y comunicación con estos, se encuentra en menor capacidad de recordar, porque al alejarse del grupo o de la colectividad se aleja del lenguaje que posibilita narrar lo acontecido tiempo atrás, de ahí que sea tan importante que regrese a Ciénaga después de tantos años para rememorar su infancia y todos los hechos acontecidos a partir de observar el patio de su casa, las ventanas, los paisajes, las calles y, en fin, todo lo que hizo parte de su vida años atrás. 

En una íntima forma de silencio que se sentía gemir bajo las altas sombras de los árboles, volvieran de los ayeres sin regreso, del pasado expectante y de los arenales donde resuena el viento del destino a la tierra del atardecer, a nosotros, al sol menesteroso del presente, las memorias perdidas en el país del mañana, el rojo de oro de los sueños, las hojas de nervaduras negras del olvido, a prepararle un nuevo comienzo a la esperanza. 

- CRESPO, José M. (1987). Largo ha sido este día. Bogotá:Plaza y Janes, p. 73.