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Viaje al mundo literario narrativo de este escritor a través, inicialmente, de su obra
Largo ha sido este día.




domingo, 27 de junio de 2010

Biografía José Manuel Crespo




José Manuel Crespo nace en Ciénaga, el 29 de mayo de 1942, hijo de José Manuel Crespo Labarcés y Elisa Campo Reguillo. Tiene dos hermanas: Sara María y Elisa Ester. Sus primeros 10 años transcurren en Ciénaga, lugar que será recordado toda la vida por el autor y a la que dedicará algunas de sus obras, entre ellas la que centra el presente trabajo. Al lado de una naturaleza llena de sonido, olores y colores aprende a valorar desde muy niño los pequeños detalles que llenan su vida, incluyendo la literatura oral que le llega de familia y amigos. Por situaciones familiares se instala en Bogotá hacia el año 1953. Allí muere su padre de un cáncer, siendo ésta una situación de marcada incidencia en la vida de nuestro autor ya que es de su padre de quien hereda el gusto por la literatura y la historia y fue además quien intuyó su vocación literaria. Luego vive un tiempo en la región de Boyacá, lo que le hace posible asimilar una cultura muy diferente en cuanto a las costumbres y estilo de vida a la de la Costa Atlántica, para luego, regresar nuevamente a Bogotá. En lo personal, se casa en el año 1977 con la bogotana María Mercedes Vargas y tiene tres hijos: Angélica Natalia, José Manuel y María Cristina. En lo intelectual, estudia su secundaria y el bachillerato en diferentes colegios, en los cuales se consideró bueno para algunas materias y pésimo para otras. Siempre estuvo enamorado de la poesía y desde muy joven empezó a escribirla. Ha ejercido cargos como funcionario público y de divulgación y prensa, pero siempre ha dedicado lo mejor de su esfuerzo al trabajo literario. Nunca ha sido un escritor tradicional, incluso se considera un desterrado de los grupos literarios por no seguir sus esquemas y reglas pues cree que la literatura no puede estar sujeta a ideologías o políticas. Encuentra inspiración en su vida, en lo cotidiano, la naturaleza, las leyendas, lo urbano, lo rural. En sus obras despliega todo su conocimiento de historia, religión, mitos, leyendas, botánica y literatura.
No ceja un instante en la búsqueda de la verdad en todas las formas de la vida. Hombre de cultura universal, recorre con pasión los caminos de la historia, el arte y la literatura. Es un estudioso de la literatura y un crítico constructivo. Tiene preferencia por poetas españoles como Antonio Machado, Francisco de Quevedo y Luís Cernuda, e iberoamericanos como Rubén Darío, Cesar Vallejo, Octavio Paz y Leopoldo Lugones, entre otros, de quienes dice de memoria poemas enteros; en narrativa su gusto es variado pues siendo un autodidacta ha leído autores de toda la literatura universal que le han influenciado e inspirado como Albert Camus con sus ensayos El hombre rebelde y El mito de Sísifo y, con sus novelas La caída y La Peste que de alguna manera le crearon cuestionamientos sobre los conflictos humanos y le dieron una idea de la narrativa como ideología. También autores que le aportaron una visión de los conflictos universales como Hermann Hesse con su obra El lobo estepario, Marcel Proust y su obra En busca del tiempo perdido, y Virginia Woolf con Las olas y Al faro, entre otros. El primer autor latinoamericano que leyó fue Rómulo Gallego con obras como Canaíma y Doña Bárbara, y después otros como Jorge Icaza, Ciro Alegría y José María Arguedas, quienes mostraron que era posible narrar acciones que se van ligando con el fenómeno histórico. De igual manera ha leído autores significativos que lo han relacionado con el contexto literario e histórico de Ciénaga, que vale la pena mencionar. Entre ellos estarían, Luís Capella Toledo (1838-1896), nacido en Santa Marta (fue presidente del Estado soberano del Magdalena), quien escribió Leyendas históricas, una obra publicada en Bogotá en 1879, donde, entre otras cosas, relata la batalla ocurrida en mayo de 1813 en Ciénaga entre realistas y separatistas. Otro sería José Francisco Socarrás, quién, aunque nacido en Villanueva, Cesar (1907), se radicó en Ciénaga en los años treinta y escribió Viento de trópico (1961), un libro de cuentos donde figuran relatos como “Contrabandistas” y “La uña de la gran bestia”, relacionados con Ciénaga y con la Zona bananera del Magdalena. Una mención especial merece Álvaro Cepeda Samudio, quien nació en Barranquilla en 1926 y murió en Nueva York en 1972. Vivió toda su niñez en Ciénaga donde escribió La casa grande, una novela sobre la masacre de las bananeras. Es autor, además, de Todos estábamos a la espera (1954), un libro de cuentos que algunos consideran como el punto inicial de la moderna narrativa colombiana.
Retomando a Crespo, entre sus libros de poemas destacan: Sinfonía vertical (1963); Catarsis (1966); Adoración del fuego (1973), ganador del premio nacional de poesía “Guillermo Valencia” de Colcultura; Ciudad del horizonte (1975); Talud (1976); Coros en la neblina (1993); Ulises, hombre solo (2004), premio nacional de poesía. Sus obras en prosa: el ensayo político-literario Basuras del tiempo muerto (1978); la obra histórico-política realizada para el Senado de la República junto con, Carlos Corsi Otálora y Edgar González Silva, El Estado auténtico (1997) y las obras: Qué será de Paola Silvi? (1981); La Promesa y el reino (1984); Largo ha sido este día (1987); Ánimo contra el miedo (1988); Considéralo un sueño (1998). Actualmente tiene terminada otra obra, la cual está organizando para publicar.
Crespo ha sido un escritor destacado tanto en el ámbito de la poesía como en el de la narrativa. Su trayectoria como poeta se ha hecho presente en algunas antologías nacionales como en la de Andrés Holguín Antología Crítica de la poesía colombiana (1974), y su obra narrativa en textos investigativos como los de Álvaro Pineda Botero Del mito a la posmodernidad (1990) y Estudios críticos sobre la novela colombiana 1990-2004 (2005), además, es citado en trabajos de investigación literaria como el de Raymonds Williams Novela y poder en Colombia (1991).
Pertenece a una generación de escritores, poco estudiados y relativamente desconocidos fuera del país. Salvo referencias y comentarios, como los de Elías Eslat Russo, Clinton Ramírez, Gabriel Restrepo, Hernán Vargascarreño, entre otros, no existen trabajos amplios sobre la obra de Crespo. Algunas de sus poesías y ensayos, además de comentarios a sus obras han salido también en artículos periodísticos en Colombia y Brasil .

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